Raspberry Pi sube precios por la memoria RAM: así queda la gama

  • Raspberry Pi aplica nuevas subidas de precio ligadas al coste de la memoria DRAM, especialmente LPDDR4.
  • Solo encarecen los modelos con 2 GB o más de RAM: Raspberry Pi 4, 5, Compute Module 4 y 5, Pi 500 y 500+.
  • Los aumentos van de 10 a 60 dólares según la capacidad de memoria, con incrementos de hasta un 70 % en el modelo de 16 GB.
  • Se mantienen los precios de las placas con LPDDR2 y de las versiones de 1 GB, mientras la fundación promete que las subidas son temporales.

Subida de precios de Raspberry Pi por la memoria

Las placas y miniordenadores Raspberry Pi dejan de ser tan baratas como antes. La organización responsable del proyecto ha confirmado una nueva ronda de incrementos en casi toda su gama reciente, una medida que se suma a las subidas ya aplicadas en los últimos meses y que vuelve a golpear a quienes usan estas placas para educación, bricolaje tecnológico o pequeños proyectos profesionales.

El motivo de fondo es claro: el precio de la memoria RAM se ha disparado a nivel global. La escasez y el encarecimiento de la DRAM, en particular de la LPDDR4 utilizada en las Raspberry Pi modernas, han obligado a la fundación a ajustar de nuevo el PVP recomendado. Para el mercado español y europeo, donde estas placas se han convertido en una herramienta habitual en centros educativos y laboratorios de informática, el cambio se va a notar en el bolsillo.

Una subida ligada directamente a la memoria

La propia fundación habla abiertamente de una subida “impulsada por la memoria”. En sus comunicados más recientes se explica que el coste de los chips LPDDR4, integrados en las Raspberry Pi 4, Pi 5, Compute Module 4 y 5 y la serie 500, se ha encarecido de forma brusca en los últimos trimestres, hasta el punto de hacer inviables los precios originales sin asumir pérdidas importantes.

Este aumento no llega de la nada: forma parte de un contexto de tensión en toda la industria de la DRAM. Desde mediados de 2025, los precios de la RAM han ido escalando trimestre a trimestre. La DDR5, presente en muchos PC y servidores modernos, va camino de multiplicar por cinco su coste, mientras que la DDR4 ya se ha triplicado en muchos contratos mayoristas. El resultado es un efecto dominó que afecta también a memorias integradas como la LPDDR4.

La situación se agrava por la demanda de infraestructuras para inteligencia artificial. Grandes actores del sector están acaparando buena parte de la capacidad de fabricación para producir memorias de alto rendimiento, como la HBM utilizada en GPU y aceleradores de IA. Eso deja menos margen para producir DRAM más convencional, elevando el precio de cualquier dispositivo que dependa de ella, desde portátiles hasta estas diminutas placas.

La fundación Raspberry Pi admite que, en los últimos meses, algunos componentes clave han llegado a duplicar su coste. Tras una primera ronda de ajustes, en la que intentaron absorber parte del impacto, la presión sobre la memoria ha seguido aumentando. De ahí que ahora se haya optado por una subida más contundente y generalizada en los modelos con mayor cantidad de RAM.

Raspberry Pi y el impacto del coste de la memoria

Cuánto sube cada modelo según la cantidad de RAM

El nuevo esquema de precios es muy directo: a más memoria, mayor recargo. Raspberry Pi ha fijado una escala uniforme para todas las placas afectadas, de manera que las subidas se calculan exclusivamente en función de la capacidad de RAM instalada, tanto en los modelos de sobremesa como en los módulos para integradores.

Según los datos publicados por la organización, las Raspberry Pi con 2 GB de RAM pasan a costar 10 dólares más que antes, las configuraciones con 4 GB suman 15 dólares, las versiones de 8 GB añaden 30 dólares y las placas con 16 GB de memoria se encarecen en 60 dólares. Esta misma lógica se aplica a las Raspberry Pi 4, Raspberry Pi 5, Compute Module 4 y 5, así como a las Raspberry Pi 500 y 500+.

Si se traduce esa escala en porcentajes, el salto es notable. En el caso de Raspberry Pi 4, la fundación detalla aumentos aproximados del 22,2 % para la versión con 2 GB, cerca del 25 % en el modelo de 4 GB y en torno al 35,3 % para la variante de 8 GB. Por ejemplo, una Raspberry Pi 4 de 8 GB que rondaba los 85 dólares ahora se sitúa alrededor de los 115 dólares, mientras que la opción más básica ha pasado de unos 45 a aproximadamente 55 dólares.

En la Raspberry Pi 5 la situación es aún más llamativa. Las subidas estimadas son del 18,2 % para 2 GB, 21,4 % para 4 GB, 31,6 % para 8 GB y hasta un 41,4 % en el modelo de 16 GB. Esta última es la más castigada: la placa tope de gama ha pasado de costar en torno a 145 dólares a situarse alrededor de 205 dólares, lo que implica un encarecimiento acumulado cercano al 70 % si se tienen en cuenta las subidas de los últimos meses. Para detalles sobre la variante de mayor memoria, puede consultarse información específica sobre la Raspberry Pi 5 de 16 GB.

Los ajustes no se limitan a las placas “peladas”. El ordenador todo en uno Raspberry Pi 500 y su versión 500+ con teclado integrado también reciben este incremento basado en la cantidad de RAM. En cambio, la anterior Raspberry Pi 400 se mantiene al margen de estas revisiones, conservando su tarifa original.

Ejemplo práctico: la evolución del precio de Raspberry Pi 5

Para entender el alcance real de estas revisiones, la propia fundación ha publicado tablas con el precio recomendado (MSRP) de la Raspberry Pi 5 en diferentes momentos, desde finales de noviembre de 2025 hasta comienzos de 2026. En ellas se aprecia cómo, en apenas unas semanas, las distintas variantes han ido ganando dólares hasta llegar a las cifras actuales.

Modelo MSRP
30.11.2025
MSRP
12.01.2025
MSRP
02.02.2026
Raspberry Pi 5 (1 GB) $45 $45
Raspberry Pi 5 (2 GB) $50 $55 $65
Raspberry Pi 5 (4 GB) $60 $70 $85
Raspberry Pi 5 (8 GB) $80 $95 $125
Raspberry Pi 5 (16 GB) $120 $145 $205

En la práctica, eso significa que las primeras subidas de finales de 2025 ya supusieron un aviso, con incrementos moderados de entre 5 y 25 dólares según la versión. La última revisión, sin embargo, amplifica ese movimiento, sobre todo en las configuraciones con más RAM, que son precisamente las más demandadas en proyectos de IA ligera, servidores caseros o aplicaciones algo más exigentes.

La organización insiste en que el modelo base con 1 GB de RAM se mantiene en 45 dólares, al menos por ahora. Este detalle es importante porque deja una puerta de entrada relativamente asequible al ecosistema, aunque evidentemente limita bastante las posibilidades en cuanto a multitarea y aplicaciones pesadas.

Qué modelos suben de precio y cuáles se libran

Las nuevas tarifas no se aplican de forma indiscriminada a toda la familia. Raspberry Pi ha sido bastante específica al señalar que el aumento afecta a Raspberry Pi 4 y Raspberry Pi 5, a los Compute Module 4 y 5 y a la serie Raspberry Pi 500, siempre que las configuraciones incluyan 2 GB de RAM o más. Es decir, cualquier placa moderna con al menos 2 GB de memoria entra en la lista de productos encarecidos.

Por el contrario, hay un conjunto de dispositivos que, de momento, conserva su precio original. Las Raspberry Pi 4 y 5 con solo 1 GB de RAM siguen situándose en torno a 35 y 45 dólares respectivamente, sin variaciones respecto a las referencias anteriores. Lo mismo ocurre con la Raspberry Pi 400, que no forma parte de la ronda actual de subidas.

A esto se suma que los modelos más veteranos, como Raspberry Pi Zero, Raspberry Pi 3 y otras variantes basadas en memoria LPDDR2, también se mantienen estables. La propia fundación explica que dispone de “varios años” de inventario de LPDDR2, de modo que estos productos no están siendo presionados por el mismo encarecimiento que sufren las memorias más modernas.

En la práctica, quien busque gastar lo mínimo posible sigue teniendo acceso a placas muy baratas para tareas sencillas, siempre que pueda prescindir de las prestaciones de las últimas generaciones. Esta brecha entre modelos nuevos y antiguos se va a notar especialmente en Europa, donde muchos proyectos educativos y de makers se apoyan precisamente en las series 3 y Zero para abaratar costes.

Modelos de Raspberry Pi afectados por la subida de memoria

Por qué las placas con LPDDR2 se salvan de la subida

La clave de esta diferencia está en el tipo de memoria utilizada. Las Raspberry Pi más antiguas recurren a LPDDR2, una tecnología considerada ya obsoleta para los estándares de la industria actual. Al no ser atractiva para los grandes centros de datos ni para los dispositivos de gama alta, la presión sobre su precio es mucho menor.

Frente a ello, las generaciones más recientes —Raspberry Pi 4, Raspberry Pi 5, Compute Module 4 y 5 y la gama 500— dependen de LPDDR4, justo el tipo de RAM que se ha encarecido con más fuerza en los últimos trimestres. La escasez de oferta, sumada a la redirección de fábricas hacia productos de alto margen como la HBM, se traduce en menos chips disponibles y en facturas mucho más abultadas para los fabricantes.

Gracias a ese amplio stock de LPDDR2, Raspberry Pi puede seguir vendiendo las Zero, las series 3 y otros modelos antiguos sin necesidad de revisar al alza sus precios. No es una solución ideal para quien necesita rendimiento actual, pero sí permite que ciertos proyectos educativos y de iniciación sigan siendo muy asequibles, algo especialmente relevante en países donde los presupuestos de centros de formación y asociaciones son limitados.

Impacto en España y en el resto de Europa

En el mercado español y europeo, donde Raspberry Pi se ha convertido casi en un estándar de facto para aulas de programación, robots educativos, domótica casera y pequeños sistemas industriales, este encarecimiento complica bastante las cuentas. Los distribuidores oficiales y las tiendas especializadas se ven obligados a trasladar estos incrementos al PVP, lo que se traduce en placas más caras para el usuario final.

Para hacerse una idea, una configuración de gama media que antes se situaba por debajo de los 100 euros puede acercarse ahora a esa barrera o incluso superarla, dependiendo de la capacidad de RAM y de los márgenes aplicados por cada tienda. En el caso de centros educativos que necesitan equipar aulas completas, una diferencia de 20 o 30 euros por unidad supone un aumento significativo del presupuesto global.

Esta subida también cambia el equilibrio frente a otras soluciones. Algunas configuraciones de Raspberry Pi con 8 o 16 GB de RAM se acercan ahora al precio de mini PC x86 de bajo consumo o equipos reacondicionados, o incluso a alternativas como Orange Pi RV. Aunque estos últimos suelen consumir más energía, pueden ofrecer más potencia bruta y una compatibilidad más amplia con sistemas operativos y aplicaciones de escritorio, lo que empuja a muchos usuarios a replantearse qué opción les compensa más.

En el ámbito doméstico, donde abundan los proyectos de servidores caseros, sistemas multimedia, domótica y pequeños clusters de prueba, también se nota el impacto. Quien planeaba ampliar su instalación con varias placas nuevas, por ejemplo para un clúster de Kubernetes o para centralizar sensores en casa, se encuentra ahora con un coste total sensiblemente más alto que el previsto a principios de año.

Una tendencia general en el sector tecnológico

Raspberry Pi insiste en que su caso no es una excepción, sino un reflejo de una tendencia más amplia en el mercado del hardware. Los incrementos en el coste de la DRAM y de la memoria NAND para almacenamiento han afectado ya a todo tipo de productos: portátiles, tarjetas gráficas, smartphones, consolas, tablets, televisores e incluso algunos electrodomésticos conectados han visto ajustes similares.

El auge de la inteligencia artificial como motor de demanda de semiconductores está detrás de buena parte de esta presión. Los grandes proveedores de servicios en la nube, así como empresas que despliegan sus propios centros de datos de IA, están comprando enormes volúmenes de RAM y almacenamiento, tensionando una cadena de suministro que ya venía tocada de años anteriores.

Los análisis de mercado apuntan a que la normalización de los precios de la memoria podría tardar aún varios años. Algunas previsiones hablan de que el equilibrio entre oferta y demanda no se estabilizará del todo hasta cerca de 2028. Mientras tanto, fabricantes grandes y pequeños se ven obligados a revisar sus catálogos, y organizaciones como la fundación Raspberry Pi no son una excepción.

Subida temporal y promesa de volver a los precios originales

Desde la primera ronda de incrementos, la fundación ha descrito estas revisiones como “subidas temporales” vinculadas al comportamiento del mercado de la memoria. En los comunicados firmados por Eben Upton, cofundador y cara visible del proyecto, se insiste en que la intención es revertir los precios a niveles más bajos en cuanto el coste de la RAM lo permita.

En esta nueva actualización, Upton reitera que la organización quiere deshacer estas subidas cuando la situación mejore. La idea es que las placas puedan volver a ser tan asequibles como lo eran en sus inicios, respetando la filosofía original del proyecto. Sin embargo, también reconoce que 2026 se perfila como un año complejo, con la IA acaparando recursos de fabricación y dificultando cualquier rebaja a corto plazo.

Por el momento, lo único seguro son las nuevas tarifas y la advertencia de que no se pueden descartar más ajustes si la DRAM sigue encareciéndose. La fundación mantiene, eso sí, la promesa de reducir los precios cuando sea viable, sin fijar todavía una fecha concreta ni un calendario de revisión.

Con este escenario sobre la mesa, quien esté pensando en adquirir o ampliar su parque de Raspberry Pi en España o en el resto de Europa tendrá que afinar más el presupuesto y valorar bien qué modelo y cuánta memoria necesita realmente. Las placas de última generación se colocan ya en una franja de precio donde compiten con otras alternativas de bajo coste, mientras que los modelos con LPDDR2 y las versiones de 1 GB se consolidan como opción económica para proyectos más modestos hasta que el mercado de la memoria dé un respiro.

características del Raspberry Pi AI HAT+
Artículo relacionado:
Características del Raspberry Pi AI HAT+: La revolución IA en tu escritorio