
El campo vive una transformación silenciosa pero imparable. Cada vez son más las máquinas autónomas que se encargan de tareas que hasta hace poco requerían horas de trabajo manual, y la robótica agrícola se ha convertido en un sector en plena ebullición. Desde la recolección de frutas delicadas hasta el control de plagas o la aplicación de fitosanitarios, los robots empiezan a ser una herramienta habitual en explotaciones de Europa y España.
Esta semana, la robótica agrícola ha protagonizado varias novedades que confirman que la tecnología ya no es un experimento de laboratorio, sino una solución real para los retos del campo, como la escasez de mano de obra, los efectos del cambio climático o la necesidad de producir de forma más eficiente. Estos avances se han visto tanto en el Reino Unido como en España, donde se combinan la inversión privada, la investigación universitaria y las políticas públicas de formación.
Inversión privada y recolección autónoma en el Reino Unido
La empresa Fieldwork Robotics, con sede en Cambridge, ha recibido el respaldo de la firma de capital riesgo Elbow Beach para dar el salto definitivo del laboratorio al campo. Durante una visita de la diputada británica Charlotte Cane a sus instalaciones, se puso de manifiesto cómo la inversión privada está permitiendo ampliar el equipo, aumentar la capacidad de fabricación y preparar el despliegue comercial de sus robots recolectores de berries. Estos robots, diseñados específicamente para recoger frambuesas, ya están realizando ensayos en explotaciones del Reino Unido y se preparan para pruebas internacionales.
David Fulton, consejero delegado de Fieldwork Robotics, señala que las condiciones climáticas adversas y la falta de trabajadores están mermando los rendimientos en el país. Es en esa brecha donde sus robots pretenden marcar la diferencia: máquinas que recolectan de forma fiable, a escala y en explotaciones reales, tal y como destaca Jonathan Pollock, responsable de Elbow Beach. El capital privado, que en el este de Inglaterra sostiene miles de empleos, se convierte así en un motor de innovación agraria.
Formación gratuita en robótica agrícola desde España
En España, el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación ha reforzado su apuesta por la digitalización del sector agroalimentario. Este otoño se ha puesto en marcha una amplia programación de cursos gratuitos que incluyen robótica agrícola, drones, agricultura de precisión, IA y teledetección. Hasta 17 actividades formativas y demostrativas se han organizado desde el Centro de Competencias para la Formación Digital Agroalimentaria, a las que se suman los cursos de La Vega Innova y los webinarios del Observatorio para la Digitalización del Sector Agroalimentario Español.
La oferta combina sesiones en línea con demostraciones presenciales. Una de las novedades es un curso sobre agentes inteligentes para la toma de decisiones en el sector agroalimentario, que se impartirá a finales de septiembre. También hay formaciones sobre visión artificial aplicada al viñedo o sobre estrategias de riego deficitario en frutales. Once universidades españolas colaboran en esta iniciativa, que ya ha dado sus frutos: en los primeros seis meses del año participaron 569 personas de todas las comunidades autónomas. La inscripción en todas estas actividades es gratuita, lo que facilita el acceso a una formación de vanguardia.
Dragonbot, el robot que recoge pitayas sin hacer daño
La investigación española también está dando pasos de gigante en la robótica agrícola. En la Universitat Politécnica de València, el equipo del Laboratorio de Robótica Agrícola ha presentado a Dragonbot, un robot autónomo capaz de recolectar pitayas (fruta del dragón). El sistema utiliza cámaras y visión artificial para localizar los frutos, calcular su grado de madurez y decidir si están listos para ser cortados. En las pruebas de campo, consiguió recoger más del 75% de las pitayas maduras, y menos del 12% sufrieron daños, unos resultados que demuestran que una máquina puede manejar fruta muy delicada sin destrozarla.
El brazo robótico de Dragonbot está equipado con una garra, una hoja vibratoria, unas tijeras accionadas con aire comprimido y unos dedos flexibles que se adaptan a la forma de la fruta. Además, la plataforma sobre la que se asienta tiene tracción en dos de sus cuatro ruedas y suspensión independiente, lo que facilita su movimiento en terrenos complicados. Coral Ortiz, coordinadora del proyecto, subraya que el sistema valida la viabilidad de la recolección autónoma no solo para pitaya, sino también para otros frutos delicados. La investigación, que ha contado con financiación de la Generalitat Valenciana a través de fondos FEDER, concluyó su primera fase en el evento Innova Connect de finales de junio.
El papel de las demostraciones prácticas en invernaderos
Para que la tecnología llegue de verdad al campo, no basta con investigarla, también hay que enseñarla a quien la tiene que usar. En El Ejido (Almería), la Agencia Digital de Andalucía ha impulsado el programa Misión Agrotech, que celebró un Demo Day con demostraciones en directo de herramientas de robótica y agrotech. Empresas como AG Group con el robot OZ de Naïo Technologies, Grodi con VEGA, AgriSens, PLUTON y Coderty mostraron soluciones para siembra, fumigación, seguimiento de cultivos, control de plagas y generación de previsiones.
La alcaldesa de la localidad, Julia Ibáñez, y el concejal de Agricultura, Manuel Martínez, destacaron que iniciativas como esta permiten a los agricultores “conocer, probar y valorar directamente” tecnologías que van a ir incorporándose al día a día de las explotaciones. El objetivo es comprobar qué herramientas ayudan a producir de forma más eficiente y a afrontar los retos actuales. Berdea SAT, la empresa anfitriona, lleva desde 2021 apostando por la digitalización y por prácticas agrícolas más sostenibles, y sus instalaciones sirven como banco de pruebas para nuevas técnicas.
Lo cierto es que, mires donde mires, hay señales de que la robótica agrícola ha dejado de ser una promesa a futuro para convertirse en realidad. Ya sea con robots que recogen fruta del dragón en Valencia, con sistemas autónomos que cosechan frambuesas en Inglaterra, o con cursos gratuitos en España para aprender a manejar drones y herramientas de precisión, el sector primario está ganando en autonomía, eficiencia y resiliencia. La escasez de mano de obra y los efectos del cambio climático no se resuelven solo con tecnología, pero esta ofrece un camino posible para evitar pérdidas y mejorar los rendimientos. Tanto la iniciativa pública como la privada coinciden en que la innovación es la respuesta, y, por ahora, todo apunta a que los robots han venido para quedarse.





