
El acuerdo entre Temu y Recyclia ha puesto el foco en una cuestión que a menudo se queda en segundo plano cuando se compra un aparato conectado: qué ocurre con él cuando se estropea o deja de resultar útil. La plataforma de comercio electrónico y la entidad que administra los sistemas colectivos Ecoasimelec y Ecopilas han cerrado una colaboración para que los vendedores de su mercado puedan cumplir con sus obligaciones ambientales sobre RAEE, pilas y baterías en España. La idea es conectar la venta online con los canales oficiales de recogida y reciclaje, también al final de la vida útil del producto.
El anuncio, difundido a finales de octubre, incluye apoyo a los vendedores en el registro, la presentación de informes y el pago de las tasas de gestión medioambiental. Además, los compradores podrán localizar puntos oficiales para depositar equipos, pilas y baterías adquiridos en Temu. Con esta fórmula, el marketplace se suma a un marco de responsabilidad compartida en el que intervienen fabricantes, distribuidores, administraciones públicas y consumidores, una lógica que también aparece en otras iniciativas de gestión de residuos electrónicos.
Qué cambia para vendedores y compradores
Para los vendedores, el acuerdo pretende simplificar trámites que no siempre resultan sencillos, sobre todo para quienes operan en varios países. Recyclia les acompañará en el cumplimiento de la responsabilidad ampliada del productor, un principio que obliga a quien pone un producto en el mercado a hacerse cargo de su gestión cuando se convierte en residuo. La colaboración se apoya en los sistemas Ecoasimelec y Ecopilas, especializados en aparatos eléctricos y electrónicos, por un lado, y en pilas y baterías, por otro.
Para los compradores, la parte más visible es la posibilidad de entregar los aparatos usados en lugares autorizados en vez de dejarlos en un cajón, junto a la basura doméstica o en la calle. Ese detalle es importante porque un RAEE mal gestionado pierde materiales aprovechables y puede liberar sustancias peligrosas. La plataforma señala que ya ha firmado acuerdos con más de sesenta sistemas autorizados de responsabilidad ampliada del productor en Europa, en categorías como envases, pilas y baterías y residuos electrónicos.
Temu entró en España en 2023 y abrió su marketplace a vendedores europeos en 2024. Su acuerdo con Recyclia se presenta como una vía para ordenar el cumplimiento normativo de quienes venden a través de la plataforma, sin convertir la sostenibilidad en un adorno. La compañía asegura que estas alianzas ayudan a los vendedores a cumplir con la normativa española y europea y a reforzar los sistemas locales de recogida y reciclaje.
Por qué un RAEE no debe acabar en la basura común
Los RAEE incluyen móviles, ordenadores, cargadores, cables, televisores, pequeños electrodomésticos y también grandes aparatos como lavadoras o neveras. Muchos contienen hierro, cobre, aluminio, plásticos, vidrio y pequeñas dosis de metales preciosos que pueden volver a utilizarse como materias primas. A la vez, pueden albergar metales pesados, retardantes de llama o gases refrigerantes que requieren un tratamiento técnico.
Cuando estos equipos se queman, se entierran o se desmontan sin las precauciones adecuadas, esos componentes pueden pasar al suelo, al agua o al aire. La recogida en canales autorizados reduce la contaminación y mejora la trazabilidad de cada aparato. También evita que la reparación o el reciclaje se haga en condiciones inseguras, algo que puede ocurrir cuando el residuo entra en circuitos no formales.
Dejar un dispositivo antiguo guardado en casa tampoco resuelve el problema. Almacenar equipos dañados durante años retrasa la recuperación de materiales y multiplica el riesgo de que acaben en un destino inadecuado. Por eso, las campañas de proximidad, los puntos limpios y los sistemas de recogida de fabricantes y distribuidores resultan útiles: acercan la solución al ciudadano y evitan que el último paso dependa de la improvisación.
Reparar, reutilizar y reciclar: una cadena con varios eslabones
Antes de deshacerse de un aparato conviene valorar si merece la pena repararlo. Un mantenimiento preventivo y una asistencia técnica cualificada pueden alargar la vida útil de muchos equipos, especialmente cuando el fallo es puntual. La decisión no debería depender solo del precio del arreglo: también cuentan el consumo energético del aparato antiguo, su seguridad y la posibilidad real de encontrar repuestos.
Cuando el equipo ya no da más de sí, la prioridad es que siga un circuito seguro. Los aparatos que aún funcionan o pueden repararse tienen una segunda oportunidad mediante la reutilización; el resto debe pasar por gestores autorizados que separan componentes, recuperan materiales y derivan las partes peligrosas a un tratamiento específico. En algunos casos, este trabajo se apoya en cooperativas y entidades de economía social, lo que añade una dimensión laboral al reciclaje.
- Antes de comprar, piensa si el aparato nuevo sustituye a uno que todavía puede repararse.
- Durante el uso, sigue las indicaciones del fabricante y no fuerces un equipo que ya presenta fallos de seguridad.
- Al final de la vida útil, llévalo a un punto autorizado y evita desmontarlo en casa.
- Si compras online, comprueba qué opciones de recogida ofrece la plataforma o el vendedor.
Una responsabilidad compartida que también afecta al comercio online
La gestión de RAEE no es solo una tarea de las administraciones. Fabricantes, distribuidores, plataformas y consumidores forman parte de la cadena que decide si un móvil viejo se convierte en materia prima o en un residuo abandonado. El acuerdo entre Temu y Recyclia encaja en esa lógica: traslada parte del cumplimiento a los vendedores y ofrece al comprador una vía para cerrar el círculo.
El reto de fondo sigue siendo enorme. En Argentina se calculan unas 517.000 toneladas de RAEE al año y solo un 3 % se recupera por vías formales. En Costa Rica, solo el 9 % de estos desechos pasa por unidades de cumplimiento y gestores autorizados; un 37 % se recoge por el sector informal, un 29 % permanece almacenado, un 18 % tiene destino desconocido y un 7 % termina en rellenos sanitarios. Son realidades distintas de la española, pero muestran por qué la brecha entre aparatos vendidos y residuos recogidos es un desafío global.
La colaboración entre la plataforma de comercio electrónico y Recyclia no resuelve por sí sola el problema de los residuos electrónicos, pero sí introduce una pieza más en el engranaje. Registrar a los vendedores, informar sobre sus obligaciones y facilitar puntos de entrega ayuda a que la compra online no se desentienda de lo que ocurre después. La clave está en que el consumidor use esos canales, en que los aparatos lleguen completos y en que la reutilización y el reciclaje se hagan con garantías. Así, un gesto tan cotidiano como cambiar de móvil o de lavadora puede dejar de ser un problema ambiental y convertirse en parte de una cadena más ordenada.
